Emeka Egbuka, el rookie pasó en cuestión de meses de ser el gran favorito al Offensive Rookie of the Year a marcharse de los NFL Honors sin un solo voto. El receptor de los Tampa Bay Buccaneers vivió una temporada de contrastes extremos en 2025: un arranque explosivo que hacía soñar con premios individuales y un cierre que enfrió su candidatura hasta desaparecer de la conversación final. El galardón terminó en manos del receptor de los Carolina Panthers, Tetairoa McMillan, quien se llevó el 82% de los votos gracias a una campaña más constante.
Offensive Rookie of the Year voting:
— Ari Meirov (@MySportsUpdate) February 6, 2026
Tetairoa McMillan: 41
Tyler Shough: 5
Grey Zabel: 2
TreVeyon Henderson: 1
Jaxson Dart: 1 https://t.co/5vwsGynI4X
Un inicio arrollador que puso a Tampa Bay en el mapa
Durante la primera mitad de la temporada, el impacto de Egbuka fue inmediato. El novato de primera ronda ofreció jugadas decisivas, touchdowns ganadores y actuaciones que justificaban cada centímetro de la inversión de Tampa Bay en el Draft. En apenas cinco partidos acumulaba 25 recepciones, 445 yardas y cinco touchdowns, cifras que superaban claramente a otros receptores novatos, incluido el propio McMillan.
El punto álgido llegó en la Semana 5, cuando los Bucs derrotaron 38-35 a los Seattle Seahawks en uno de los partidos más vibrantes del año. Aquella victoria elevó las expectativas del equipo a niveles altísimos y consolidó la narrativa del rookie Emeka Egbuka como el principal candidato al premio ofensivo. En ese encuentro, el receptor firmó siete recepciones para 163 yardas y un touchdown, superando incluso a Jaxon Smith-Njigba —posteriormente elegido Jugador Ofensivo del Año— en un duelo simbólico entre antiguos compañeros de Ohio State. Smith-Njigba terminó con ocho recepciones para 132 yardas y una anotación, pero el protagonismo recayó claramente en el novato de Tampa Bay.
Hasta la mitad de la temporada, el receptor parecía tener el premio prácticamente asegurado. Tras nueve partidos acumulaba 677 yardas y mantenía un ritmo de producción que proyectaba una campaña por encima de las 1.000 yardas sin demasiadas dificultades.
El giro inesperado que frenó su candidatura
Sin embargo, la segunda mitad del año cambió radicalmente la narrativa del rookie Emeka Egbuka. El receptor solo necesitaba 323 yardas en los últimos ocho partidos para alcanzar las 1.000, una meta que parecía más que alcanzable. Pero el rendimiento ofensivo del jugador cayó de forma evidente. Solo superó las 42 yardas en una ocasión durante ese tramo y no logró anotar ningún touchdown más.
El bajón no se debió únicamente a la falta de oportunidades. Egbuka tuvo balones importantes en sus manos, pero sufrió problemas de drops en momentos clave. Uno de los más recordados fue un posible touchdown frente a los Saints en el último cuarto, una jugada que pudo cambiar la narrativa de su temporada y mantener viva su candidatura al premio. La lesión de Baker Mayfield también contribuyó.
El cierre de la campaña dejó cifras que reflejan el contraste: terminó con 63 recepciones, 938 yardas y seis touchdowns. Números sólidos para un novato, pero insuficientes para competir contra un rival directo que fue de menos a más.
McMillan acelera mientras Egbuka pierde terreno
Mientras Egbuka bajaba su producción, Tetairoa McMillan encontró su mejor versión en el momento decisivo. Su partido de despegue llegó en la Semana 11 contra los Falcons, con ocho recepciones, 130 yardas y dos touchdowns. Desde entonces mantuvo una regularidad que le permitió superar la barrera de las 1.000 yardas y cerrar el año con 70 recepciones, 1.014 yardas y siete anotaciones.
La comparación final fue dolorosa para Tampa Bay. Aunque las estadísticas globales entre ambos receptores fueron similares, el cierre fuerte de McMillan marcó la diferencia. Otros candidatos, como el quarterback de los Saints Tyler Shough, apenas recibieron cinco votos, mientras que Jaxon Dart sumó solo uno. La ausencia total de votos para Egbuka sorprendió a muchos analistas tras el impacto inicial que había tenido en la liga.
Emeka Egbuka’s 2025 season: 63 catches, 938 yards, 6 touchdowns
Tetairoa McMillan’s 2025 season: 70 catches, 1,014 yards, 7 touchdowns
Un golpe que puede convertirse en motivación para 2026
Que el premio haya terminado en manos de un rival divisional añade un componente emocional extra para el joven receptor. Para los Buccaneers, recuperar la versión dominante del rookie Emeka Egbuka será una prioridad ofensiva de cara a 2026. Su talento y capacidad de generar big plays quedaron claros durante la primera mitad de la temporada, pero el reto será convertir ese potencial en producción constante durante todo el calendario.
Con un cuerpo de receptores que ha sufrido lesiones y cambios recientes, Tampa Bay necesita que su joven estrella dé el siguiente paso. La temporada 2025 quedará como una campaña de aprendizaje duro: una historia de lo que pudo ser… y una oportunidad de revancha inmediata en el nuevo curso.
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